La bolsa de la Amacho (así llamamos a Cristina todos los miembros
de su familia ), contiene todo lo imaginable, prodigio que se repite,
mil y una veces más, entre las rica hembras, las clasemedianeras
y las de menor jerarquía. Su interpretación cibernética
es fácil; todas ellas carecen de algo obvio para los hijosdalgo
o mamelucos: escarcelas y bolsillos se combinan en sus dobles prendas
de vestir. En el caso de la Amacho, en su bolsa se juntan llaves,
lápiz labial pañuelo perfumado, cartera, moneditas sueltas
para los limpiacristales, invitaciones a las cuales no participará
por falta de tiempo, credenciales, fichas, papeles, papelitos y papeletas,
bolígrafos para formar un manualito de apuntes para rápidos
croquis, con uno de tres lápices amarillos siempre accesibles.